Me están saliendo arrugas…¿Llegó la hora de usar bótox preventivo?

Hoy día todos buscamos vernos más atractivos, jóvenes y con la piel radiante. Probamos alternativas para disminuir las “imperfecciones” que llegan al rostro con el tiempo. Es así como el bótox se ha convertido en el procedimiento estético más utilizado en los Estados Unidos.

En los últimos cinco años, la cifra de personas que lo utilizan ha aumentado un 40.6 por ciento, según las últimas cifras de la Sociedad Estadounidense de Cirugía Plástica Estética (ASAPS), y un 5.1 por ciento desde 2017.

Esta tendencia del bótox preventivo puede estar elevándose porque las generaciones más jóvenes pasan mucho tiempo editando y perfeccionando fotos de sí mismas para las redes sociales. “Los consumidores, especialmente los millenial, muestran mucho más interés en el cuidado de la piel como parte de su salud y bienestar en general”, dijo Gabrielle Garritano, fundadora y directora ejecutiva de Ject, una boutique de estética médica en la ciudad de Nueva York.

Lo que la mayoría de la gente conoce como “Botox” es, de hecho, el nombre de una marca (propiedad de la empresa matriz Allergan) para un producto hecho de la toxina producida por la bacteria Clostridium botulinum. Hay otras marcas que ofrecen alternativas, por ejemplo, Dysport y Xeomin. Sin embargo, siendo una de las marcas más famosas, ahora se utiliza como el término genérico para el tratamiento inyectable.

“Botox es un neuromodulador que actúa directamente sobre las neuronas motoras para reducir la actividad muscular”, detalló Garritano a la revista Fashionista.

Antes era un remedio, ahora es preventivo…

Esta iniciativa ha sido adoptada por los millenial, cuando anticipan las marcas faciales y se aplican las inyecciones para suavizar las líneas.

Las personas de entre 20 y 40 años serían consideradas candidatas para el Botox preventivo. “Veinticinco sería una buena edad para comenzar si tienes una cara y líneas muy expresivas”, explicó la Dra. Debra Jaliman, dermatóloga de Nueva York certificada por la junta.

Todo el proceso es rápido, tal vez sorprendentemente para la mayoría de las personas. Los especialistas sugieren reservar unos 30 minutos para la consulta, especialmente para un tratamiento inicial con un profesional, pero en ocasiones, detallan que las inyecciones reales deberían requerir solo entre 5 y 10 minutos.

Es normal experimentar un poco de hematomas en el sitio de inyección, que en la mayoría de los casos desaparece a los pocos días del tratamiento. El enrojecimiento y las protuberancias también pueden ocurrir en las horas inmediatamente posteriores al procedimiento, pero generalmente son mínimas y pueden cubrirse con maquillaje.

No esperes ver resultados completos de congelación muscular de inmediato. El Botox tarda un tiempo en absorberse y relajar el músculo, por lo que los resultados no se ven de inmediato.

El cuerpo metaboliza lentamente el producto, lo que significa que sus efectos desaparecen gradualmente en el transcurso de tres a cuatro meses. Estas son buenas y malas noticias: si te gustan los efectos, desafortunadamente no durarán mucho. Por otro lado, si no estás encantado con ellos, no son permanentes.

“La belleza cuesta”, como suelen decir, pero siempre es importante tener en cuenta el profesionalismo y los resultados detrás de estos procedimientos estéticos. ¿Te atreverías?

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